Números.
Este texto que cierra el 2025 surge en un cuarto de paredes densas y ambiente frío al respirar. La puerta que me aisla del mundo marca un 4, pero son las 8, las 9… así sucesivamente, y yo consumo los minutos a la espera de que en esta vida volvamos a ser dos y no nada más uno necesitando del otro. Doy unos pasos, cruzo una pierna, me golpeo levemente la cabeza contra la pared y pienso que ayer, al acabar de correr, fuimos a desayunar y aprovechamos para comparar nuestro año en Strava. Los míos marcaban esto:
Ahora mismo nada de eso importa, Kilómetros más, kilómetros menos, sabes que respeto tus esfuerzos y que te admiro. Por eso ocupo mi mente en escribir, pues confío en que saldrás adelante y que te recuperarás pronto.
Empecé a correr antes que tú, cuando aún te daba pereza si quiera imaginar pasar horas en un esfuerzo prolongado. En aquella época lo hacía con torpeza, pero la juventud me daba la energía que necesitaba. Poco o a poco te fuiste interesando en eso que hacía y, quizá, un poco más en mí. Entonces, fuimos dos corriendo por el parque; luego dos en la montaña y esos dos que habíamos sido en las marchas de la izquierda ahora corríamos más rápido también para apoyar las causas justas.
Así descubrimos que tenías un gran corazón, no en el sentido humanista, sino realmente un gran corazón y que si había alguien con condiciones para correr muy bien eras tú. Tanto, que sentí que me pisabas los talones en varios momentos y de pronto dejé de enseñar (sin decirlo con soberbia) y comencé a aprender de ti, a mejorar gracias a ti y disfrutar el movimiento del cuerpo a través del espacio gracias a ti.
Por eso necesito que seamos dos. No quiero ser uno, ni quiero que seamos tres. Quiero que seamos dos aunque la gente, al final, termine por confundirnos en uno.
2025 es un año perfecto porque mejoraste todos tus tiempos y te diste el lujo de acompañarme en mis retos. Debes estar satisfecha y contenta contigo misma y con todo lo que has logrado. Eso incluye la operación en la que te encuentras ahora, pues por fin nos encargamos de esas piedras en el zapato.
Por mi parte creo que lo hice bien:
A la par de tu forma de correr te admiro por muchas cosas más; quisiera tener la misma fuerza que tú y ser así de inteligente. Ahora que un año nuevo está por comenzar siempre me propongo ser tan organizado como tú, sé que aunque sea pesado llevar los días posteriores, te hará bien desconectar de las obligaciones y del deporte. Con mucha paciencia te espero para caminar juntos y tomar velocidad hasta que de pronto y sin notarlo ya estés corriendo.
Sin ti nada de esto tiene sentido, ni esperar, ni el café de las mañanas, ni correr, ni trabajar... Por eso, por momentos el miedo se apodera de mi y temo lo peor. Pero sigo diciéndote que tú puedes y pegándome en las rodillas con fuerza, acaso como un loco encerrado en esta habitación , para alentarte como aquella vez que rompiste tu mejor marca en la CDMX. Epero que estar sin ti estos momentos espero me ayude a valorar todavía más la vida.
Más tarde de lo que todos esperábamos oigo los pasos de la doctora. Se ve cansada pero satisfecha. Fue una labor meticulosa. Te gusta dar lata hasta mientras duermes. Me dice que que va a doler, pero que pronto vas a estar al 100.
3, 2, 1... Fuera.




